La sepsis es la respuesta abrumadora y potencialmente mortal del cuerpo a una infección que puede causar daño tisular, insuficiencia de órganos y la muerte. Aprenda más sobre los síntomas de la sepsis, la cual mata a 258,000 estadounidenses cada año.

Los profesionales médicos han debatido acerca de la definición exacta de la sepsis durante décadas. Sin embargo, todos concuerdan sobre el origen de la enfermedad. La palabra sepsis viene de la palabra griega que significa “putrefacción” o “podrirse”. En términos médicos, la sepsis se define como “la presencia de organismos patógenos o de sus toxinas en la sangre y los tejidos”, o “la condición de envenenamiento ocasionada por la presencia de patógenos o de sus toxinas, tal como en la septicemia.”

Los pacientes reciben un diagnóstico de sepsis cuando desarrollan manifestaciones clínicas de infecciones o de inflamación sistémica; la sepsis no se diagnostica en función del lugar de la infección ni del nombre del microbio que la cause. Los médicos usan una lista de señales y síntomas para diagnosticar la sepsis, incluyendo alteraciones en la temperatura corporal, el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y el conteo de glóbulos blancos en la sangre. Se le puede diagnosticar sepsis a un hombre de 72 años con neumonía, fiebre y un conteo alto de glóbulos blancos, así como a un bebé de 3 meses con apendicitis, baja temperatura corporal y un conteo bajo de glóbulos blancos.

La sepsis se considera grave cuando se encuentra evidencia que se relacione con los signos de deficiencia orgánica, como la hipoxemia, la oliguria, la acidosis láctica, niveles elevados de las enzimas hepáticas y la función cerebral alterada. Casi todas las víctimas de la sepsis grave requieren tratamiento en una unidad de cuidados intensivos durante varios días o incluso semanas. La sepsis es causada por una infección, generalmente se relaciona con una enfermedad (como la diabetes o el cáncer) o una lesión (como una cortada o un rasguño). Sin embargo, puede ser causada por una infección posterior a una cirugía o procedimiento de rutina.

La sepsis puede surgir como respuesta a incidentes tan aparentemente benignos como un rasguño en el parque o una cutícula arañada en el salón de belleza.

La sepsis ha sido denominada como la condición de mayor costo de tratamiento internado en los hospitales estadounidenses en 2014, costando casi $24 mil millones de dólares cada año. Cuarenta por ciento de los pacientes a los que se les diagnostica sepsis grave no sobreviven. Hasta que se encuentre una cura para la sepsis, la medida más segura para sobrevivir es detectarla a tiempo. Hasta 50% de los sobrevivientes sufren del síndrome post-sepsis.